
MIEDO A ESTAR SIN TI
No sé en qué momento las cosas se me salieron de las manos, pero ante todo, soy un ser humano.
Siempre es Oscar el que entiende a las demás personas, ¡claro!,
¿qué día podrá alguien comprenderme?
Pero bueno, la vida es un portal con barreras y las limitaciones hemisféricas nos dividen a lo lejos. Qué fácil es juzgar sin mirarse al espejo, pero la realidad, a lo lejos, arde con fuego.
Comprenderás que la vida es mejor sin mí,
porque quizá tú así lo quieres,
las métricas del entendimiento tienden a usurar sin temores, ahora el miedo vive de este lado,
porque yo sí tengo miedo a estar sin ti,
porque desde siempre te estuve buscando y desde siempre creí en ti, y cuando llegaste la vida cambió y ahora duele volver a la realidad, a la cruel y brutal realidad, a la fría realidad en la que los días sin ti serán eternos gritos de dolor.
Pero el gato es un león de salón, y la vida un fracaso repentino,
no todas las heridas duelen y uno aprende de ellas aunque no siempre nos reponemos del todo,
tengo el corazón abierto y las venas desangrándose,
el alma partida y triturada y mi vida destrozada,
pero no puedo hacer nada para mi defensa,
las explicaciones siempre terminan sobrando y tú nunca entendiste que las cosas son de otra manera. Pero el entendimiento no baila conmigo, baila con todos los demás, no conmigo.
A lo lejos, aquella nube gris vuelve, tan lenta y acechantemente,
y tengo miedo, porque sin ti, volveré a hundirme en la oscuridad.
No me queda más que esperar, esperar seguir vivo, esperar por una vida, esperar que algún día comprendas lo que hoy no puedes comprender.
¡Cierto!,cómo duele estar sintiendo y no estar cerca de la verdad, pero duele más no sentir cuando la verdad se acerca.
Como por una especie de sueño de maravillas tenía un regalo para ti, el cielo eterno era tuyo y la luna un resplandor que siempre brillaría contigo, hoy mi cielo está vacío y no tengo nada que ofrecerte, mi corazón está destrozado, existe una fuga en mí,
que azota hacía afuera, como una reacción exosentimental,
pero recogeré las piezas rotas de mi alma y pondré una alfombra invisible, donde desfilarán hacia el fin las palabras que te dije,
que ninguna fue incierta, ninguna fue vacía,
ninguna fue dicha sin quererla decir, sin sentirla decir,
sin fundamentos, sin sentido.
Hoy no sé qué pensar, te quiero y demasiado, y me duele todo lo que sucede, mas sin embargo debo dejarte que decidas lo que es mejor para ti, si tú crees que esto es lo correcto, lo idóneo, lo que quieres, me haré a un lado, jamás volveré a molestarte con mi infantileza, con mis problemas mentales, con mi corazón que siempre guardó un lugar para ti, ni siquiera con el pensamiento, que aunque tú no lo creas, te evocaba en el silencio para mirarte a los ojos, y que hoy, encuentra una mirada vacía que refleja el estado de tu alma.
Si esto es lo que decides, yo estaré a kilómetros de ti,
pero no me vayas a pedir jamás que deje de quererte,
que deje de pensarte, que deje de escribirte poemas que me hagan recordarte, que deje de velar por ti en las noches o mirar las estrellas para sentir que estoy viviendo, porque ya es lo único que me queda, intentar buscar el aroma de tu piel en lo sórdido del recuerdo, intentar buscar esa mirada tuya en los vértices de la vida, intentar estar contigo aunque no estés a mi lado,
intentar seguir viviendo aunque la oscuridad y la amargura siempre me acompañen, intentar sentirte aquí aunque mi única acompañante sea la soledad pagana que siempre me persigue, como una sombra que secuestra al alma,
como una mancha que devora por dentro,
como un guardián que no protege, pero se limita a mantener inactivo al corazón.
Hoy sólo me queda estar contigo aunque no sea a tu lado...
triste tigre de salón, hoy tiene la mirada vacía.